martes, 9 de junio de 2026

Un poeta popular

Este fin de semana fui testigo de un hecho poco frecuente: el multitudinario sepelio de un poeta popular. Cuando supe de la muerte del Indio Solari, cosa esperable ya que sufría de una enfermedad degenerativa, no sentí mucho el impacto: me enteré por mi hermano menor por un mensaje de watsapp. A modo de homenaje en cuanto pude me puse a escuchar una de sus canciones: todo un palo. Ahí comencé a sentir distintas sensaciones: esa canción la escuché por primera vez en mi adolescencia, lo que me llevó un poco a esa época en la que uno está medio desorientado. Caí en la cuenta de que esa canción me había marcado a fuego: como no sentirme así. Es muy extraño lo que pasa con las letras del Indio Solari, si bien algunas son un poco crípticas y uno supone que relatan hechos que sólo los protagonistas entienden al 100 %, es verdad también que están llenas de aforismos: "todo preso es político", "cuanto vale ser la banda nueva", "vivir solo cuesta vida", "el infierno está encantador", y también se encuentran imágenes casi pornográficas: "chicas porno nazi look", "drácula con tacones", "camisa apretada pezón radioactivo", "algo me late y no es mi corazón", "rasco la alfombra por su amor", combinado con menciones a personajes que uno desconoce pero que supone seres casi míticos: "el negro Cañon", "el heroe del whisky", "el negro Atila", "el pibe de los astilleros", "la linda damita de Concordia", "porco rex", "la hija del fletero", que podrían poblar alguna gran nobela de Arlt, Borges o cualquier otro gran autor. El Indio expresaba cultura en diferentes formas, siempre apegado a la estructura del rock, al cual veladamente también le hizo laguna que otra crítica: "no se si no me gusta mas que el rock (nunca la vi llorar)", pero evadió en forma casi perfecta ese lugar común del "baby, baby" encontrando una profundidad y complejidad poco comunes, y es precisamente por eso que llama la atención la popularidad a la que ha llegado este poeta urbano, renuente a dar reportajes y que rara vez (salvo en juguetes perdidos) apeló a frases grandilocuentes y demagogas. Por cuestiones del destino su velatorio fue a pocas cuadras de mi casa, lo cual me hizo casi obligatoria la asistencia a ese evento del cual yo no soy partidario, quizás por mi agnosticismo mezclado con algo de escepticismo. Cuando vimos pasar micros de larga distancia por unas cuadra de barrio en la que rara vez pasan y ver que estacionaban en el barrio gente que claramente no era del mismo, que bajaban con sus remeras y banderas, tuve que acercarme al lugar. La verdad que en el ambiente se sentía una mezcla de alegría y tristeza a la vez, pero era conmovedor ver tanta gente unida por el amor a la música y a las buenas letras. El Indio era un hombre que no le escapaba a las polémicas, en realidad, el expresaba sus ideas y muchas gente se veía casi obligada a dar su opinión contraria, como suele pasar con todo hombre de la cultura. Ya desde aquellas polémicas con Enrique Simms, expresada en letras hirientes y editoriales dilapidantes, algo propio de la tradición argentina (como no recordar la polémica entre Sarmiento y Alberdi) a debates menores casi irreverentes con los denominados "formadores de opinión", el Indio pagó un cierto precio por sus posturas. Lo que cabe destacar es que estamos en presencia de un acontecimiento impresionante: mas de 60 cuadras de cola para despedir a un poeta y músico, algo sólo comparable con el sepelio del genial Bob Marley en Jamaica. Sin duda que en su sepelio se expresó el sentido de pertenencia sobre todo al rock, pero también a otros nichos culturales y políticos que pueden resumirse en una parafrase: "todo poeta es político".

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