miércoles, 25 de marzo de 2026

Juego con el mercado

El presidente de EEUU, Donald Trump, parece estar jugando con el mercado, y, aunque parezca mentira, este le cree todo: hasta los mas increíble. El tipo emite amenazas como si fueran gratuitas: su enemigo responde con amenazas equivalentes, como era de esperar y el magnate en lugar de cumplir, pega un golpe de volante, como en el chicken game, pero no choca, no: alarga la jugada, da otros 5 días, o bien para redoblar la apuesta, que en este caso sería la tan mentada: botas en el terreno, para lo que se estaría enviando al frente a unos 2000 marines, lo que parece poco para tomar la isla de Harg que es muy importante a nivel estratégico ya que es desde donde sale la mayor parte del petróleo que exporta Irán. Analistas la consideran una misión suicida, ya que estarían bajo un fuego constante y sería una posición casi insostenible. La otra opción sería la de declarar la victoria y retirarse del conflicto. Esto último pareciera ser lo más razonable: por un lado la narrativa quedaría en manos de los medios masivos los cuales podrían falsear la realidad declarando una victoria ficticia. Por supuesto que sería una victoria de Iran y del mundo en general ya que al restablecerse la paz bajaría el precio del petróleo y de todos los derivados. Pero no parece una opción tan viable, tomando en cuenta que Israel podría continuar con las hostilidades, corriendo el riesgo de recibir un duro revés al quedar solo en la contienda con un rival bastante parejo no tanto por el desarrollo tecnológico como por la cantidad y la determinación. El famoso Lobby sionista podría presionar por demás al magnate yanqui poniéndolo tras las cuerdas con los infames archivos Epstein y el presidente podría perder mucho más que la elección de medio término en noviembre. Sea como sea: todas las opciones conllevan su riesgo. Veremos que depara el futuro cercano...

El eje del mal

Es muy dificil desde nuestro punto de vista hacer verle a nuestra gente, la gente de occidente, que el verdadero eje del mal no es ni Irán, ni China, ni Rusia, ni Corea del norte, ni nungún otro régimen acusado de autoritario y violador de derechos humanos, por más que existan hechos puntuales de violaciones a derechos y libertades en esos países, sino que, claramente, nunca más claro que con los últimos acontecimientos: el eje del mal es EEUU-Israel, junto con sus socios de la OTAN, mas que nada el Reino Unido con el accionar de su MI6. Este eje es el que ha producido las últimas grandes masacres, que por más que cumplen, sobre todo en el caso de la franja de Gaza, con todos los requisitos para ser caratulada de genocidio, pero, según algunos infames catedráticos, no puede denominarse genocidio por: bla, bla, bla, bla... pero, por más que no se lo caratule de esa manera es innegable que es una masacre continuada en semanas, meses y años, eso es innegable. Son las únicas potencias, con la excepción de Rusia que están en expansión. El eje del mal utiliza las negociaciones diplomáticas como tapaderas de sus próximos ataques, que justifican con muy poco, ya que son los que utilizan la fuerza para determinar que son los que tienen derecho por sobre los demás. Pero es tan abrumador el poder mediático en favor de este eje del mal, que parece justamente lo contrario. Como pasa en casi todas las películas tanto de Hollywood como europeas, el bueno es el occidental, el blanco, el carilindo, el seguro de sí mismo. Pero la realidad es muy diferente a la ficción: los malos suelen ser justamente los blancos, los bien vestidos, los casados con mujeres trofeos... los verdaderos hijos de puta sin piedad, los que se cagan en la vida de los demás. Suelen ser hombres de negocios, hombres respetados, pero que esconden los más bajos instintos. Son personajes que es muy probable que hayan sido invitados a la isla de Epstein. Son la generación (o degeneración) Epstein. Son los que hacen valer el poder del dinero, y el dinero del poder. Son los que hacen que las cosas pasen. Son los que inician las guerras, pero no son los que mueren en las guerras: ni ellos ni sus hijos. Son los que mandan a escribir la historia. Son los dueños de casi todos los medios de (in) comunicación. Son los que establecen las verdades. Son los que establecen los dioses, aunque se caguen en ellos, o, mas bien, en los que creen en ellos. Son el eje del mal.

martes, 17 de marzo de 2026

La guerra no termina

A pesar del optimismo de Trump la guerra parece no tener fin. Es que se trata de un conflicto que se viene cocinando hace mas de 40 años, desde la revolución que puso a los ayatolas en la cima del poder. Occidente, más precisamente EEUU con su fiel aliado, o viceversa, Israel hace rato que quieren cargarse al régimen iraní. Pero este no es un hueso tan fácil de roer como la corrupta Venezuela, que entregó a Maduro con moño y todo por un puñado de dólares. No: Irán es una civilización de mas de 4000 años, como los chinos, como los mismos judíos, no van a ser derrotados así nomás. Ya probaron de todo: asesinato de importantes dirigentes, intento de "primavera árabe", sanciones económicas empobrecedoras, debilitamiento de la moneda, descabezamiento del poder, bombardeos masivos, propaganda contraria en casi todos los medios. Nada de todo eso hizo tambalear al régimen, que se preparó para una guerra larga, cosa que, sobretodo EEUU puede ser que no soporte. Trump hizo campaña con el lema de no meter a su país nunca más en una larga y cara guerra, promesa que ya está a punto de romperse a casi tres semanas de conflicto. El tiempo está del lado del pueblo iraní. Es muy probable que sufra muchas bajas, pero es muy dificil que triunfe occidente.

sábado, 7 de marzo de 2026

El papel de China

En el conflicto desatado en esta última semana hay un aparente gran ausente: China. El gigante asiático aparentemente no ha reaccionado: una representante del gobierno emitió un comunicado llamando al cese de hostilidades, algo mas bien propio de un agente neutral al estilo de lo que podría ser el Vaticano. Se sabe que China es el apuntado en este conflicto: el principal interés que defienden los yanquis es el de dañar la nueva ruta de la seda, para pegarle indirectamente a China, que también es uno de los principales afectados por el cierre del estrecho de Ormuz. Pero China no reacciona, más allá de un apoyo moral, logístico y de inteligencia al régimen Iraní. De alguna manera juega el rol que jugaban los yanquis en la segunda guerra mundial, que la iba de neutral hasta el ataque nipón en Pearl Harbour. Es sabido que los chinos piensan de acá a 50 años y más también, ellos saben que van a ser la principal potencia mundial, como lo fue su enemiga, gracias a la segunda guerra mundial. Habrá que ver que sucede si surge un Pearl Harbour chino. Veremos...

Hegemon

Todo es parte del mismo plan: es lo que se evidencia en los sucesos de la última semana. Y de quien es ese plan: ¿de Trump, Biden, Obama, Hilary o Bill Clinton, George Bush hijo o padre? De todos ellos y de ninguno, en realidad es un plan del famoso pero desconocido en realidad estado profundo. Son los master of war, de los que hablaba la canción de Dylan, pero en sí no nos personas, o, mejor dicho, está formado por personas que forman un cuerpo, es decir la muerte de uno o varios no afecta al total: el estado profundo siempre va a estar vivo. Trump asumió desafiando, supuestamente, a este estamento semioculto, pero, ya sea por la bala que le rozó la oreja en campaña, por los atentados frustrados o el otro que afectó uno de sus edificios, o por la muerte de Charlie Kirk, o por el contenido de los archivos Epstein, o por todo esto junto, el magnate cambió de opinión: de impulsor de la paz, pasando por aquel vergonzoso episodio en el que le entregó la medalla de Nobel de la paz la venezolana Corina Machado, a ser el principal destructor de la paz mundial con este ataque cobarde y vil a un país con el que se estaba supuestamente negociando, ataque que desata una guerra que se sabe como comienza pero no como termina. Esto es muy probable que termine en guerra mundial, que ya lo es, por lo menos en términos económicos, ya que la subida del precio del petróleo y del gas afectan a casi todo el mundo, y a los ciudadanos del mundo, lo no beligerantes, no nos queda otra cosa más que rezar, y en particular a nosotros los latinoamericanos que estamos relativamente lejos del conflicto, nos queda agradecer por dicha distancia. Al estado profundo poco le importa las muertes que van a traer aparejadas este conflicto. No. Lo unico que le importa es mantener el hegemon mundial de una potencia en claro declive, que parece querer arrastrar a todo el mundo en su caída.

miércoles, 4 de marzo de 2026

Aquella maldita bala

Aquella maldita bala La misma que mató a CFK Es decir: No la misma, Pero la que si salió del mismo lado El estado profundo Ese estado que no se muestra Pero que muestra los dientes Tal como el león, Cuando se acerca el peligro Cuando se acerca la hora de pelear Es la que le besó a oreja a Trump Unos centimetros más y se acababa la historia Para el anaranjado Pero fue quizas gracias a dicha bala Que el magnate ganó la elección Esa imagen gloriosa de hombre herido Pero en pié, Firme Fue la que decidió la puja. Y el mismo que antes prometía nada de guerra Ahora termina llevando al mundo (No solo a su país) A una gran guerra Una guerra de esas que se sabe como empiezan Pero no como termina Todo por aquella maldita bala...

La guerra de Israel

Cada vez es mas evidente que el pequeño énclave en Asia de occidente llamado Israel es quien dirige la política exterior de uno de los grandes: EEUU. Con esta última nueva guerra en la que se está metiendo con todo el gigante del norte queda al descubierto que, a pesar de la promesa de no meter al país en nuevas guerras del anaranjado Trump, no se sabe si por aquella bala que le rozó la oreja o por las supuestas fotos o videos comprometedores en la isla de la fantasia de Epstein, pero el magnate, en su segunda presidencia, da por tierra con su principal promesa e ingresa a un conflicto del cual no se sabe bien como se saldrá. Puede haber una victoria pírrica o una nueva larga derrota del complejo militar norteamericano, el cual parece tener como objetivo el estar siempre en guerra, mas que la victoria en dichos conflictos, ya lo estetiguan: Corea, Vietnam, Afganistan, Irak, y por lo pronto Iran. No termina una guerra y ya desde Israel le apuntan a un nuevo blanco: Turquía. Es decir conflictos no van a faltar en los próximos años, es que no por nada Israel significa: el que lucha con dios. Este pueblo elegido parece haber nacido para guerrear y está arrastrando a su principal aliado, el cual tampoco le hace asco a la lucha, a un sin fín de conflictos que pueden terminar significando la obliteración del no tan viejo imperio.

Juego con el mercado

El presidente de EEUU, Donald Trump, parece estar jugando con el mercado, y, aunque parezca mentira, este le cree todo: hasta los mas increí...