lunes, 5 de febrero de 2024

Los soretes - la gran derrota

La gran derrota Todo parece indicar que se avecina una gran derrota electoral en el frente que agrupa a la mayor cantidad de soretes. Otra cosa no puede pasar, o directamente habrá que mudarse de país, como les sucedió a los hermanos venezolanos. Hoy por hoy, peor no podemos estar… bah… siempre se puede estar peor… y es que estos muchachos no se ponen de acuerdo en lo más mínimo: están llevando al país a una de sus peores crisis, y sin embargo, solo se preocupan por sus problemas internos. Poco les importa que te puedan matar en cualquier barrio del país en una balacera ya sea por una guerra entre narcos, o para sustraerte lo poco que puedas llevar encima. Poco les importa que este medio país sin luz, no, en lugar de hacer algo, le echan la culpa a quien sabe quién que los quiere sabotear. La inflación es una de las más altas en décadas, sin embargo lo único que hacen es echarle la culpa a los grupos concentrados formadores de precios, y siguen dándole a la máquina de emitir billetes como si fuera inocuo para la economía. En comparación es el peor gobierno desde el de “Chupete”, y no explota todo por los aires, porque son justamente los soretes quienes mejor manejan a las masas para producir saqueos y otras alteraciones al orden. En eso son los mejores, sin duda: cuando se trata de destruir son mandados a hacer. El tema es que ahora ellos son los que gobiernan, y más allá de que desconozcan muchas medidas del “muñeco alverso”, saben que si agitan demasiado las aguas, ellos mismos se hundirán con todo el barco. Es notable que en todo el tiempo de este gobierno no haya habido un solo paro nacional. Motivos hubo de sobra, peo, los soretes no suelen pisarse la manguera entre ellos, a no ser que no quede otra. Por el lado del sindicalismo la paz está asegurada. Por eso mismo es muy evidente que esta vez el soretismo está en un camino sin salida. Como están tan jugados detrás de una persona, que solo piensa en su propio bienestar, parecen kamikazes en picada, la caída está asegurada, solo resta saber si nos van a llevar con ellos. Esta vez no es “cuanto peor mejor”, esta vez es: “como nos despegamos de un gobierno desastroso que nosotros conformamos, al cual criticamos y a su vez defendemos”. Una situación de lo más esquizofrénica. Escrito el 13 de Marzo de 2023

jueves, 24 de enero de 2013

Cuentas pendientes

Luisa tuvo la idea durante la reunión que hizo con algunas amigas para organizar su despedida de soltera. Las opciones más pícaras o atrevidas le causaron un rechazo casi violento. - ¡No le pienso chupar la pija a un desconocido, esté o no esté bueno! – Fue su respuesta, ante una de las propuestas, que incluía un estriper privado. Le parecía decadente, degradante. - ¡Dale, boluda! Para eso son las despedidas de soltera… si no lo haces ahora, tarde o temprano vas a sentir como que te quedaron cuentas pendientes… de ahí al divorcio hay un camino muy corto, sábelo… Ese comentario de su amiga Diana le trajo a cuento la situación en la que se encontraba una compañera de trabajo: Susana, una mujer de cuarenta y pico de años con marido y dos hijos, la cual, Facebook mediante, se había reencontrado con un antiguo novio, reviviendo el amorío; lo cual, más allá de la satisfacción sexual, le estaba acarreando serios problemas existenciales. Luisa misma la había alentado hacia aquella dirección, pero pronto se dio cuenta que lo que empieza como una aventura puede terminar en un dolor de cabeza: ahora su compañera no sabía si abandonar a su familia o cortar con su antiguo y nuevo amor. Al verse en aquel espejo se dijo: “yo no quiero llegar así”. Decidió suspender aquellos preparativos y organizar por su cuenta la despedida. Se contactó con su primer novio, un muchacho del viejo barrio con el cual solo había llegado a apenas algo más que los primeros besos. Luego con un compañero de facultad con el que había tenido mucha onda, pero, por esas cosas, nunca había llegado a concretar nada. También con un ex con el que había cortado abruptamente al enterarse de la no exclusividad de sus atenciones. Con otro ex pudo contactarse pero, dado que se encontraba viviendo en otro continente, el encuentro se vio frustrado. El primero apenas se acordaba de ella, pero no dudó en aceptar el encuentro más allá de que estaba felizmente (¿existirá realmente esto?) casado. La situación se tornó difícil de sobrellevar cuando Luisa cayó en la cuenta de que el hombre no se decidía a dar el paso más allá. Tuvo que hacer gala de todas sus dotes de seducción. “¿Este boludo se piensa que solo vine para hablar?” Pensó, ya casi decidida a suspender. Pero luego el hombre dijo la trillada, pero casi siempre efectiva frase: “podemos seguir charlando en un lugar más tranquilo, si querés”. Y pasaron a los bifes (frase antigua pero rendidora). La experiencia estuvo bastante rara: fue casi como hacerlo con un desconocido: no quedaba casi nada de aquellos furtivos encuentros en la plaza del barrio. Pero le sirvió para cerrar la etapa de primeras experiencias. Con el segundo la cosa fue más llevadera, pero tuvo un cierto sabor amargo. El susodicho le declaró su amor eterno e incondicional, luego de la relación sexual. La apenó mucho el tener que hacerle saber que pronto se casaría y que aquello no era otra cosa que saldar una cuenta pendiente. Quedó bastante herida, pero uno solo se puede hacer cargo de los propios sentimientos. Es duro pero es así. Más allá del mal rato post sexo, la experiencia estuvo satisfactoria: se divirtió. Ya no se preguntaría: “que hubiera pasado si…”. De esa manera pudo cerrar, en cierto modo, la etapa de amores no consumados. Para hacerlo completamente hubiera tenido que llamar a algún que otro profesor universitario, a aquel pariente lejano que conoció en un velorio, o ese otro en aquel casamiento, o a ese muchacho compañero de trabajo que se fue al poco tiempo y así la lista nunca hubiera tenido fin. Hubiera necesitado otra vida, y más también. Si Mick Jagger canta: no puedo tener satisfacción, que nos queda al resto… El tercer hombre fue quizás el más difícil de encarar, pero a su vez, con el que pudo disfrutar el mejor sexo. Tuvo que tragar se orgullo mancillado, pero el fin lo justificaba: ponerle broche a una experiencia mal terminada. - Ah… ¡Mirá vos quien se quedó con ganas! – Dijo el susodicho. Estuvo a punto de cortar la comunicación, sin embargo dijo: - Seguis siendo el mismo pelotudo, por lo que veo. Por más que no te lo merezcas, le voy a dar a nuestra relación, no a vos específicamente, la posibilidad de terminar bien. Para que no haya malos recuerdos. Es solo para ponerle un fin cordial; yo estoy por casarme y no quiero quedarme con espinas clavadas. - Lo que te voy a clavar es un poco más grueso que una espina… ¡Je, je! ¡Que te digo si vos ya sabes! ¡Je, je! - Sos un boludo importante, pero bueno… ¿qué decís? - Dale, le damos para adelante. Igual no hagas muchos planes porque me parece que no te vas a casar: yo sé lo que te digo. Más allá de que tuvo que soportar aquella retórica sexista, que era más una pose que otra cosa, la experiencia estuvo excelente. Era el último hombre con quien había tenido sexo antes de conocer a su futuro esposo, por lo tanto no había nada que recordar, todo estaba en el mismo lugar en el que lo había dejado. Le dio cierto confortamiento el saber que su ex hubiera querido seguir con aquella relación, aunque más no fuera como amante (ese fue su planteo, casi una súplica). De ese modo el final de la relación dejaba en ella un cierto sabor a triunfo. Así cerró lo que podría llamarse zona de malos finales. Aunque para hacerlo definitivamente hubiera tenido que llamar a todos aquellos con los tuvo sexo ocasional, o aquellos con los que salió un tiempo y luego se dio cuenta que eran unos estúpidos, inútiles, imberbes, inseguros o algo peor. También quedaba abierta la puerta de los amores de verano, las transas de fin de semana, la categoría: amigos de ex, algo siempre tentador, pero que se desestima para mantener las formas. Luego también los vecinos sexys, los compañeros de trabajo casados pero super comibles, y quien sabe cuántas categorías más. Cuando se cierra una puerta, son más las que quedan abiertas, pero: por eso mismo se casaba, para dejar la vieja vida de incertidumbre. Ahora, luego de sus recientes experiencias, quizás no sentiría vértigo, cual si estuviera frente a un abismo, al momento de la pregunta: ¿acepta a su marido para toda la vida? Serán sinceros todos los que responden esa maldita pregunta: seguramente no: las estadísticas lo niegan. De esa manera, ya más tranquila con su conciencia, Luisa se aprontó a realizar los preparativos para la boda.

viernes, 11 de febrero de 2011

Extractos de Historia del ojo de Bataille

No amaba lo que se llama ‘los placeres de la carne’ porque en general son siempre sosos; sólo amaba aquello que se califica de ‘sucio’. No me satisfacía tampoco el libertinaje habitual, porque ensucia sólo el desenfreno y deja intacto, de una manera u otra, algo muy elevado y perfectamente puro. El libertinaje que yo conozco mancha no sólo mi cuerpo y mi pensamiento, sino todo lo que es posible concebir, es decir, el gran universo estrellado que juega apenas el papel de decorado.
Corté la cuerda, pero ella estaba muerta. La instalamos sobre la alfombra, Simona vio que tenía una erección y empezó a masturbarme. Me extendí también sobre la alfombra, pero era imposible no hacerlo. Simona era aún virgen y le hice el amor por vez primera, cerca del cadáver. Nos hizo mucho mal, pero estábamos contentos, justo porque nos hacía daño. Simona se levantó y miró el cadáver. Marcela se había vuelto totalmente una extraña, y en ese momento Simona también. Ya no amaba a ninguna de las dos, ni a Simona ni a Marcela, y si me hubieran dicho que era yo el que acababa de morir, no me hubiera extrañado, tan lejanos me parecían esos acontecimientos.
Que Simona se haya atrevido a orinar sobre el cadáver por aburrimiento o, en rigor, por irritación, prueba hasta qué punto nos era imposible comprender lo que pasaba, aunque en realidad tampoco ahora es más comprensible que entonces.
La joven, totalmente ebria, hacía entrar y salir con violencia la gran verga erecta entre sus nalgas, por encima del cuerpo, cuyos músculos crujieron entre nuestros formidables tornillos. Simona apretó entonces con tanta fuerza que una sacudida aún más violenta distendió el cuerpo de su víctima; sintió el semen chorrear en el interior de su culo. Soltó su presa y cayó postrada por el tormentoso gozo.
Simona se divertía haciendo entrar el ojo en la profunda tajadura de su culo y acostada boca arriba, levantó las nalgas y trató de mantenerlo allí por simple presión del trasero, pero el ojo salió disparado, como un hueso de cereza entre los dedos, yendo a caer sobre el vientre del muerto, a pocos centímetros de la verga.
Hay en cada hombre un animal encerrado en una prisión, como un forzado, y hay una puerta: si la entreabrimos, el animal se precipita fuera, como el forzado, encontrando su camino; entonces, y, provisionalmente, muere el hombre; la bestia se conduce como bestia, sin ningún cuidado de provocar la admiración poética del muerto. Es en este sentido que puede verse al hombre como una prisión de apariencia burocrática.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Extracto de El Único, de Max Stirner

Max Stirner, El único y su propiedad.
Dios y la humanidad no han basado su causa en nada más que en ellos mismos, yo, por lo tanto, basaré mi causa solo en mí mismo, soy para mí todo, soy el único. No admito nada por encima de mí.
Somos los servidores de nuestros pensamientos, las ideas, representaciones, creencias gobiernan nuestra vida.
Ya sea que hablen de religión o de moral están hablando de un ser supremo, sobre humano o humano, poco importa, ya que es superior a mí.
El hombre moral está necesariamente limitado ya que no concibe otro enemigo que lo inmoral; lo que no está bien está mal.
El hombre no habrá vencido al chamanismo y al cortejo de fantasmas que arrastra tras de sí, hasta que rechace la superstición, la fe, y la creencia en los y “él” espíritu.
¿Quién reducirá el espíritu a la nada? El egoísta.
Con Hegel, la filosofía no puede elevarse más, es la omnipotencia del espíritu, su totalitarismo.
El cristianismo ha negado el mundo pero no ha podido negar a dios.
Si reduzco el espíritu a un fantasma y rebajo el poder que ejerce en mí al rango de una ilusión, no parecerá ni santo, ni sagrado, ni divino, me serviré de él a mi gusto como hago con la naturaleza.
Principio cívico: el verdadero hombre es la nación, el estado (luego de la revolución burguesa).
Todos gozamos de la igualdad de derechos políticos. ¿Qué significa esta igualdad? Que el estado no tolera acepción de persona, no importa que sea o no de origen noble.
Con la era de la burguesía se abre la del liberalismo, que es la dictadura de la razón.
¿Qué es la libertad política? La sujeción del individuo a las leyes del estado.
El estado está fundado sobre la esclavitud del trabajo, cuando el trabajo sea libre, se desmoronará el estado.
Socialistas: convirtamos a todos en indigentes, si nadie tiene nada, todos tendrán. Que la propiedad sea impersonal, que pertenezca a la sociedad.
En el comunismo, el trabajo constituye nuestro único valor. La sociedad que todo lo proporciona es el nuevo ser supremo.
Liberalismo Humanista: solo el desinterés es humano, el egoísta no lo es jamás.
Ciudadano y trabajador no son todavía sinónimos de hombre, ya que el hombre no llega al verdadero bien más que cuando es espiritualmente libre.
A la proposición “Dios se ha hecho hombre”, sucede esta otra: “el Hombre se ha hecho YO”.
Toda liberación implica caer en el dominio de otra cosa.
La individualidad engendró una nueva libertad, la individualidad es la creadora universal.
El individuo es radicalmente libre, es libre de nacimiento, no reconoce más que a sí mismo.
Haceos egoístas, que cada uno de ustedes se convierta en un YO omnipotente.
Se llega mucho más lejos con una mano fuerte que con una bolsa llena de derecho.
La moralidad es incompatible con el egoísmo.
El individuo es toda la naturaleza y toda la especie.
El hombre es el último de los malos espíritus, el padre de las mentiras. El egoísta, que se subleva contra las ideas en curso, comete la suprema profanación: ¡nada le es sagrado!
Yo mismo soy mi poder y soy por él mi propiedad.
Lo que te da el derecho es tu fuerza, tu poder y nada más.
En manos del estado la fuerza se llama derecho, en manos del individuo: crimen.
La caída de los pueblos y de la humanidad, será la señal de mi elevación.
El estado es la condición indispensable del desarrollo integral de la humanidad, pero ahora que queremos desarrollarnos a nosotros mismos, no es más que un estorbo. No es reformando un absurdo como se convierte en una cosa sensata; más vale desecharlo inmediatamente.
Un partido no es otra cosa que un estado dentro del Estado. Los individuos o los únicos no podrían ser parte de un partido, por lo menos no de forma definitiva, hasta que sus principios sean distintos.
La propiedad no es un robo, es, en todo caso la que posibilita el robo. No soy yo quien hago lo que poseo mi propiedad, sino el del derecho.
Nada es más temible para el estado que el valor del YO.
Quien posee es rico en la medida en que los demás no lo sean.
Tus necesidades humanas pueden ser satisfechas por la sociedad, pero a ti te toca buscar la satisfacción de tus necesidades únicas.
Todas las relaciones que reposan sobre una esencia son relaciones con un fantasma y no con una realidad.
Yo no sacrifico nada a aquello por lo cual soy verdaderamente yo.
Ustedes aman al hombre y eso les sirve de razón para torturar al individuo. El amor al hombre los convierte en verdugos de los hombres.
La sociedad no pretende que sus miembros se eleven por encima de ella, quieren que permanezcan en los límites de la legalidad, es decir que hagan sólo lo que les está permitido.
Toda religión es un culto de la sociedad, del principio que rige al hombre social.
No somos iguales sino en el pensamiento.
La “Asociación” no se mantiene por lazos naturales o espirituales. Es en ella donde nuestra unicidad puede afirmarse.
Mis relaciones con el mundo consisten en que yo disfruto de él y lo utilizo para mi goce.
Mi pensamiento es sólo mío cuando soy yo quien lo subyugo.
El hombre no es la medida de todo, Yo soy esa medida. Todas las verdades inferiores a mí, son bienvenidas, de verdades a las que yo debiera doblegarme, no entiendo. Por encima de mí no hay nada.
Inconsciente e involuntariamente todos tendemos a la individualidad.

Extractos de Trópico de Cáncer de Henry Miller, un amigo literario

Éste no es un libro. Es un libelo, una calumnia, una difamación. No es un libro en el sentido ordinario de la palabra. No, es un insulto prolongado, un escupitajo a la cara del Arte, una patada en el culo a Dios, al Hombre, al Destino, al Tiempo, al Amor, a la Belleza... a lo que os parezca. Cantaré para vosotros, desentonando un poco tal vez, pero cantaré. Cantaré mientras la palmáis, bailaré sobre vuestro inmundo cadáver...
El mundo es un cáncer que se devora a sí mismo...
Los hombres la penetraban y se encogían. Necesitaba pichas extensibles, cohetes de los que explotan automáticamente, aceite hirviendo compuesto de cera y creosota. Si se lo hubieras permitido, te habría cortado la picha y se la habría guardado dentro para siempre.
Sólo los asesinos parecen extraer de la vida, en grado satisfactorio, lo que le aportan. La época exige violencia, pero sólo estamos obteniendo explosiones abortivas. Las revoluciones quedan segadas en flor, o bien triunfan demasiado de prisa.
Por sí mismo, París no inicia dramas. Comienzan en otro lugar. París es simplemente un instrumento obstétrico que arranca el embrión vivo de la matriz y lo coloca en la incubadora. París es la cuna de los nacimientos artificiales.
La ciudad retoña como un enorme organismo enfermo por todas partes, y las avenidas magníficas son algo menos repulsivas simplemente porque les han quitado el pus.
Germaine era una puta de pies a cabeza, hasta el fondo de su buen corazón, su corazón de puta, que no es en realidad un buen corazón, sino un corazón indolente, indiferente, blando, que puede sentirse conmovido por un momento, un corazón sin referencia a un punto fijo interior, un gran corazón blando de puta que puede separarse por un instante de su centro auténtico.
Aunque es magnífico saber que una mujer tiene inteligencia, la literatura procedente del frío cadáver de una puta es lo último que se debe servir en la cama.
Siento palpitar a la ciudad, como si fuera un corazón recién sacado de un cuerpo caliente.
“Soy un hombre que desearía vivir una vida heroica, hacer el mundo más soportable a su vista. Si, en algún momento de debilidad, de relajación, de necesidad, me desahogo dejando escapar un poco de cólera ardiente cristalizada en palabras —un sueño apasionado, envuelto y atado con imágenes—, pues... tomadlo o dejadlo... ¡pero no me molestéis!”
Un artista siempre está solo... si es un artista
América (EE.UU) es la encarnación misma de la perdición. Va a arrastrar al mundo entero hasta el abismo sin fondo.
Pura y simplemente, el hombre se ha visto traicionado por lo que llama la parte mejor de su naturaleza. En los límites extremos de su ser espiritual el hombre se ha vuelto a encontrar desnudo como un salvaje. Cuando encuentra a Dios, por decirlo así, ha quedado despojado: es un esqueleto.
Hay personas en este mundo cuya figura es tan grotesca, que hasta la muerte las vuelve ridículas.
Sentado en un rinconcito, todos los venenos que el mundo despide cada día pasan por mis manos.
A un hombre puede llegar a gustarle la mierda, si su sustento depende de ella, si su felicidad está comprometida.
Esta vida que, si fuera todavía un hombre con orgullo, honor, ambición, etc., me parecería el último peldaño de la degradación, ahora la recibo con gusto, igual que un inválido recibe la muerte.
Sólo quienes pueden admitir la luz en sus entrañas pueden expresar lo que hay en el corazón.
A medida que desciende el termómetro, la forma del mundo se va desdibujando; todavía hay osmosis, y aquí y allá articulación, pero en la periferia las venas están todas varicosas, en la periferia las ondas de luz se arquean y el sol sangra como un recto roto.
París no le ha sido propicio, como tampoco lo había sido para mí, ni para nadie, si vamos a eso, pero cuando has sufrido y soportado cosas aquí, entonces es cuando París se apodera de ti, podríamos decir que te agarra de los cojones, como una puta enamorada que prefiere morir a soltarte.
París es como una puta. Desde lejos parece cautivadora, no puedes esperar hasta tenerla en los brazos. Y cinco minutos después te sientes vacío, asqueado de ti mismo. Te sientes burlado.
Y así era: la negra era la reina del harén. Bastaba con mirarla para tener una erección. Sus ojos parecían flotar en esperma.
En un tiempo pensaba que ser humano era el objetivo más alto que podía tener un hombre, pero ahora veo que estaba destinado a destruirme. Hoy me siento orgulloso al decir que soy inhumano, que no pertenezco a los hombres ni a los gobiernos, que no tengo nada que ver con credos ni principios. No tengo nada que ver con la maquinaria crujiente de la humanidad: ¡pertenezco a la tierra!
Si soy inhumano es porque mi mundo ha sobrepasado sus límites humanos, porque ser humano parece algo pobre, lastimoso, miserable, limitado por los sentidos, restringido por preceptos morales y códigos, definido por trivialidades e ismos.
Amo todo lo que fluye, hasta el flujo menstrual, que arrastra el semen que no ha fecundado.
Cualquier hombre que se haya dado una panzada leyendo a los clásicos es un enemigo de la raza humana.

viernes, 3 de septiembre de 2010

La Erección

La joven ya había probado de todo: caricias, succión, lengüeteos, dedos en inspección intra rectal, hasta un improvisado streep tease. Pero no había caso: los cuerpos cavernosos se negaban a ser llenados con la sangre hirviente, más de ira que de deseo, del hombre que se encontraba junto a su amante en un hotel de albergue transitorio.
- Deja, deja. No se lo que me pasa, pero, por lo que veo, ya no va a pasar nada. No sé… debe ser el stress, que se yo. Disculpá que te haya hecho venir al pedo Claudia. Estás cosas pasan, yo no iba a ser la excepción. No sé: tengo un millón de quilombos en el bocho: las mediciones de rating, los invitados que a última hora no vienen… ojo: no te estoy haciendo responsable a vos… No, nada que ver. Esas cosas también pasan… porque pasan… que se yo: algunos hijos de puta se matan por medio segundo delante de las cámaras, pero también están los otros hijos de puta que se cagan en todo y te dejan pagando… Después están los directivos del canal que presionan para que levantemos la puntería con el rating… Que se yo: ¡es todo un gran quilombo… y yo estoy metido en el medio… hasta las bolas!… las mismas que ahora no me responden… ¡Je, je!
- Bueno, Julio, no te hagás tanto problema… ya está: descansamos un rato y vamos para el canal. Estás bajo mucho stress, tenés que bajar un cambio…
- Si, seguro. Lo que pasa es que justamente para eso vinimos hoy acá, para pasar un buen rato… disfrutar de un momento de intimidad, como otras veces, y no para estar frustrados, todo por este coso fláccido que no se quiere poner duro, ¡Je, je!
Estuvieron un rato en silencio, aún desnudos. Era una situación incómoda y algo ridícula.
- ¿Trajiste los papeles? Por lo menos aprovechemos el tiempo para revisar la rutina… vamos a vestirnos, porque así me siento más miserable de lo que soy. ¡Qué cagada! Voy a tener que ir al médico a ver si me autoriza a tomar esas pastillitas. ¿No estás enojada, no, Clau?
- No Julio, que va… está todo bien. No te hagas tanto problema: son cosas que pasan… es el stress acumulado… no te hagas tanta historia… - Dijo ella, mientras se vestía e iba en busca de unos papeles que llevaba dentro de su amplia cartera.
Él sólo atinó a ponerse el boxer, cubriendo la parte de su cuerpo que lo llenaba de oprobio en ese momento.
- Bueno, a ver... primer bloque... – Dijo.
- Los panelistas opinan acerca de la inseguridad...
- Si... espero que esta manga de pelotudos no se pongan todos de acuerdo a favor de la pena de muerte... quiero un poco de polémica... no una bajada de discurso... después me dan con un caño... dicen que soy facho... como si no conociera en carne propia lo que es eso, bah... no precisamente... pero... bue… ¡Cómo si yo no supiera bien lo que es el fascismo! ¡Qué manga de hijos de puta!
- Bueno, no te pongas nervioso... si querés pruebo de nuevo... – Dijo ella, con tono sugerente.
- No ya está. De todos modos, ya no tenemos mucho tiempo. Ya me dispersé... Dale, seguí: ¿Qué hay en el segundo bloque?
- Y... viene la señora ésta a la que le mataron a la hija... la nena que apareció violada y degollada en un descampado...
- ¡Uhhh! ¡Es un golazo! Si... lástima que la mina esa es una piedra... se expresa correctamente, está indignada, dolorida, pero no da muestras de nada... no se quiebra... no se que le pasa a esa pobre mujer... debe estar superada por el dolor... no sé... ni siquiera reclama la pena de muerte... sólo quiere justicia... ¿Qué mierda de justicia pretende, si ya le mataron a la hija? ¡Hay gente que es muy pelotuda! ¡Qué pusilánime! ¿Acaso la justicia le va a devolver a la hija? El día que los jueces resuciten a los muertos... ¡ahí si que por ahí empiezo a creer en la justicia! Bueno, vamos a ver si por lo menos logro que la mina esta se ablande un poco, que suelte un poco toda esa rabia, que seguro la debe tener, o, por lo menos, a ver si se quiebra y llora un poco... ese sería un golazo... y después, ¿qué tenemos?
La mujer, que era una de las productoras del programa de televisión que conducía el hombre en cuestión, siguió dando los pormenores de la rutina establecida. El hombre ya casi no respondía, escuchaba, pero su atención estaba en otro lado: “¡Cómo carajo vengo a fallar! ¡Si es un minón comparado con mi esposa! ¿Me estaré poniendo viejo más rápido de lo que esperaba? ¡Qué cagada! ¡Justo ahora que me vienen rompiendo las pelotas con el rating! ¡Siempre se me junta todo! Espero que la guacha esta no empiece a correr el rumor... ¡La mato! No. No creo que sea tan hija de puta. Además no le conviene... si quiere seguir en este ambiente, tiene que ser discreta. Pero: ¡Cómo vengo a fallar justo ahora, que necesitaba tanto una descarga! ¡Estoy hasta las bolas! ¡La puta madre!”
- Bueno... listo. Ya repasamos todo lo más importante. Dale, vamos para el canal – Dijo él.
No se molestaron en llegar con diferencia de tiempo, a pesar de que cada uno estuviera con su vehículo personal, pues estaban muy cerca del canal, apenas a tres cuadras, y, después de todo, no era un secreto el hecho de que fueran amantes. Los recibieron con saludos cordiales y respetuosos, aunque con alguna que otra sonrisa socarrona, por parte de los empleados de menor jerarquía que no sabían nada de sutilezas y, por otra parte, no esperaban acomodarse en ninguna posición de privilegio. Pero a éstos el conductor no les prestaba la más mínima atención. Otros, gente de la producción del programa, sobresalieron por su obsecuencia hacia el conductor, que, recién llegado, se abocaba con toda la seriedad propia de su esmerado profesionalismo, a preparar los detalles para que todo saliera perfecto. Para ganar tiempo, mientras una asistente lo maquillaba, sus colaboradores le daban todos los pormenores.
Comenzó el programa. El primer bloque fue bastante mediocre, aunque hubo un par de panelistas que se insultaron al momento de defender sus posiciones contrarias. Pero se calmaron pronto ante la requisición, no del todo sincera, del moderador del show. “¡Los hubiera dejado que se maten, si son dos mierdas!”, pensó.
Comenzó el segundo bloque: ingresó al estudio la mujer cuya hija había sido encontrada muerta, violada y degollada. El conductor puso todo su empeño en exacerbar el dolor sufrido por la mujer. Pero no había caso: no se quebraba. Le hizo relatar paso a paso como fueron sucediendo los hechos, desde que la niña desapareció, hasta que fue encontrada sin vida. La mujer relataba todo como si le hubiera sucedido a otra persona, hablaba pausadamente con una expresión de gravedad en su rostro pero sin evidenciar el profundo dolor que experimentaba. Era una mujer simple, no podía expresarse de manera más suelta por lo inusitada que se presentaba su situación: jamás hubiera imaginado estar en un programa de televisión.
Pero el conductor tuvo una brillante idea. Luego de un pequeño intervalo hizo participar al público presente en el estudio. Primero habló un hombre que había sido asaltado y golpeado. Sumó en indignación pero, al ser un hecho de menor gravedad que el que estaban tratando, resultó poco efectiva su intervención. Pero luego habló la hija de ese hombre, la cual, ante el pedido del conductor expuso su punto de vista acerca de lo acontecido a la señora invitada:
- Yo creo que a los que le hicieron eso a su hija habría que matarlos y listo – Dijo la muchacha, que tendría apenas unos doce años -. Si los encuentran, mejor que ni los pongan presos: directamente habría que juntar unas cuantas piedras y tirárselas hasta que se mueran, ¡peor que a un perro! ¡Así habría que hacerles a esos malvados!
Todo el estudio quedó estupefacto ante tamaña muestra de ferocidad por parte de una niña, más allá de que buena parte compartía el concepto vertido por ella. Pero el conductor disfrutaba por dentro: “¡Esto si que va a dar que hablar! ¿Quién se va a atrever a refutar a esta piba?”
- ¿Y usted que piensa, de lo que acaba de decir esta niña? – Dijo, dirigiéndose a la señora damnificada.
La mujer se había sentido impresionada. Sin duda que la niña le hacía recordar a su propia hija. La mujer quiso hablar, pero las palabras no salían de su boca. De pronto, sucedió lo tan esperado por el conductor: una lágrima comenzó a deslizarse por la mejilla de la señora. En ese momento, un camarógrafo hizo un primer plano del rostro de la señora. A todo esto: el conductor comenzó a sentirse realmente excitado por la situación que se había desatado; sin ser conciente de ello, su miembro comenzó a ponerse rígido. Quiso la fortuna que en el mismo plano en el cual se estaba tomando a la mujer que comenzaba a quebrarse, la cual se encontraba sentada, se viera de fondo la cintura y la entrepierna del conductor, el cual se hallaba de pié. Este llevaba puesto un pantalón pinzado de color crema, que no lograba ocultar debidamente su erección. El camarógrafo se percato del detalle, pero la decisión de si la toma iba al aire o no era del director, el cual aún no se había dado cuenta, pues se encontraba obnubilado con la escena de llanto, por lo tanto la imagen siguió en el aire.
El conductor, tomando conciencia de su revitalizado miembro, logró ver en un monitor su inoportuna erección y trató de alejarse del plano.
- ¡Justo ahora! – Dijo, con voz apagada, pero fácilmente perceptible para los que se encontraban muy cerca.
La mujer, extrañada por esa actitud, imaginó que la queja provenía por sus lágrimas desconsoladas y miró sorprendida, más que indignada, al conductor. El director se dio cuenta de que algo raro sucedía y mandó abruptamente al corte. El conductor salió del estudio hacia su camarín, pidiendo que lo disculpen unos minutos. Caminaba en forma graciosa tratando de disimular su erección.
Cuando el programa volvió al aire, se podía percibir una atmósfera de incongruente distensión. Todos sonreían, el conductor, los panelistas, la productora y amante, el personal técnico, incluso la señora de la tragedia familiar. Todos hallaban muy graciosa la situación, aunque por muy diferentes motivos.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Denuncia curiosa

            Ocurrió un curioso caso de denuncia en las oficinas del INADI  (Instituto Nacional contra la discriminación, xenofobia y el racismo). Un muchacho de origen africano, de Nigeria más precisamente, realizó una denuncia hacia una muchacha de nacionalidad argentina, la cual, lo habría discriminado, no por su color de piel, ni por su origen africano, sino por el tamaño de su miembro viril. Según el joven nigeriano, luego de conocer a dicha señorita, y al encontrarse ella bien predispuesta para realizar el acto sexual, surgió una severa controversia por parte de ella al comprobar en su desnudez que no contaba con el miembro del tamaño que ella esperaba.
-         ¿Eso nada más tenés? – Dijo la muchacha.
-         Eh… ¿comou? – Dijo el africano.
-         No… esto no va… a mi me vendieron que todos los negros tenían pija grande… si te pensás que me vas a coger con esa pijita común y corriente estás muy equivocado, negrito.
Luego de comprender el contenido del mensaje, el muchacho se mostró muy contrariado, queriendo obligar a la señorita a realizar el acto que había planeado realizar, para lo cual habían ingresado a un albergue transitorio. Como consecuencia del escándalo generado por la confusa situación, se apersonó al lugar personal policial, que procedió a detener al joven nigeriano y a calmar a la joven damnificada.
Mas tarde, en el organismo oficial el muchacho dijo:
- Es un per… jusio… mucho grande… lo cual me hizo muchacha… ¿si eso no es discrición qui lo é? Yo quero por denunciala… mala chica… mala chica… mi tener pica normalita nomás… no grande… eso es discreción, ¿o no?…
El joven que pacientemente le tomó la denuncia apenas pudo aguantar sus ganas de estallar en una carcajada. Sin embargo, le tomó la denuncia, aunque, como tantas otras, nunca llegó a mayores: ya bastante había obtenido con que la chica no presentara una denuncia por violación. El muchacho, por su parte, se decidió a volver cuanto antes a su país de origen, lugar en el cual ninguna señorita se había quejado de sus dotes masculinas. Le quedó un sabor muy amargo acerca del continente que le habían pintado como la tierra de la apertura cultural, de la buena recepción, y en el cual todos los sueños se podían cumplir, y en la que solo encontró abusos deshonestos, explotación y discriminación. Aunque… a decir verdad: otro hubiera sido el final de la historia si el muchacho hubiera portado un miembro adecuado al mito.

Final hispana

Debe ser un cachetazo al ego del gen anglosajón el que a la final del mundial de fútbol hayan llegado dos países de habla hispana. Uno, la m...