jueves, 16 de abril de 2026

La hora de la diplomacia

Debería ser la hora de la diplomacia, sin embargo lo que se está viendo es una improvisación total del lado yanqui y una perplejidad serena del lado iraní: que el vice Vance deba llamar mas de diez veces a la casa blanca para contar lo que piden del otro lado y para recibir instrucciones es una clara señal del patetismo con el que se maneja EEUU en esta administración. Es que: 1ro no saben que perdieron la guerra o no lo quieren reconocer, 2 do nunca estuvieron claros sus objetivos mas allá del iluso cambio de régimen, 3ro las conversaciones son saboteadas desde el minuto cero por el tercero en discordia que no está invitado a la mesa de negociaciones, ya que solo quiere la guerra, nunca la paz, 4to Vance nunca tuvo autonomía para tomar decisiones ya que parece haber estado en contra del conflicto desde su inicio, es decir está totalmente opuesto a los impulsos del presidente, por lo tanto ya de antemano su gestión estaba invalidada. Todo es parte de un papelón internacional más al que nos tiene acostumbrados la gestión de este octogenario impresisible, irascible, incontinente verbal, inconsciente de todo el daño que le está haciendo a la civilización occidental y mas precisamente a la democracia "mas vieja del mundo". Estamos ante la presencia de gente que se toma en sorna la muerte de seres humanos, que desprecia las reglas y leyes internacionales a quienes al parecer solo le incumben los negocios. Pero la guerra no es un negocio más: la guerra es impredecible, se sabe como comienza pero no como termina. Ha sido en la historia el motor de los grandes cambios sociales, por ejemplo fue el marco de la revolución rusa cosa que nadie esperaba que sucediera antes del inicio de la primer guerra mundial. El mundo está convulsionado por distintas revoluciones: la revolución de la IA que no se sabe bien los cambios que va a producir en el trabajo del hombre en general, la decadencia de las democracias representativas sobre todo en los países de occidente, y fundamentalmente: este imperio en decadencia que no acepta compartir el poder total con otro, que cual chico caprichoso, perfiere patear el tablero al saber que la partida de ajedrez la tiene perdida. En eso estamos...

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