viernes, 17 de abril de 2026

El loco

Hay un apelativo bastante común que se suele utilizar ante los desaciertos e irraciocinios de los principales mandatarios de todas las épocas. Se alude a la locura de Nerón, de Calígula, de innumerables reyes y reinas de todas las épocas, en el siglo anterior se aludió a la supuesta locura de Hitler, es más se habla de la locura colectiva de todo un pueblo, que toleró las atrocidades del nazi-fascismo. Ahora mismo se habla de la locura de Donald Trump, algo que es bastante improbable, a juzgar por el puesto al que llegó: que un loco gobierne EEUU habla muy mal de su pueblo. En realidad se trata de una persona bastante extravagante, que lo fue durante toda su vida, ya que ocupa un lugar en los titulares de la prensa desde muy joven. Ahora: es cierto que sus modos son desconcertantes, que serían reprochables en cualquier persona promedio, pero, al tratarse de un primer mandatario de la hasta el momento principal potencia mundial, se destaca por demás. Sabido es que su palabra vale menos que un billete de tres dolares y que, analizando su accionar último, al entrar en guerra con el régimen de Irán, cosa improbable si se tomaban en serio sus dichos en campaña, hay varios atenuantes: primero: todos los políticos mienten en campaña, segundo: los atentados que sufrió en plena campaña y luego de ser electo, tercero: es muy probable que compró una idea que le trajeron sus socios de Israel. Por lo tanto esta "locura" es mas bien un "error" atendible a su deseo de hacer grande nuevamente a EEUU. Por respeto a la verdadera locura, deberíamos evitar usar este apelativo, sobretodo cuando se trata de mandatarios que rigen los destinos de importantes potencias mundiales y que tienen una gran injerencia en la historia de la humanidad.

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