jueves, 10 de octubre de 2024

Patotas

Hay un claro signo que demuestra cobardia: el patoterismo. En los códigos callejeros por lo menos hasta la década del 80 había uno que sobresalía: el mano a mano. Si tenías que dirimir diferencias con alguien, esa era la manera: mano a mano sin armas ni otras ayudas. Por supuesto que había matices como por ejemplo el tamaño, la edad, y demás características de los contrincantes que podían hacer del duelo algo injusto o dispar. Pero en las épocas actuales, esos códigos fueron barridos absolutamente: ahora se jactan de haberle dado una paliza a alguien, tres, cinco, diez o más contra uno solo. La patota está legalizada en nuestra era. La cobardía ahora es un valor. No importan las características del combate, lo único que importa es haber batido al rival. Ya no importa el como. Estamos en tiempo de cobardes.

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